martes, enero 29, 2008

"La otra historia de México: Juárez y Maximiliano"








El libro de "Catón" me causó lo mismo que esta foto











La otra historia de México: Juárez y Maximiliano, “La roca y el ensueño” tiene una misión: "rescatar del basurero de la historia” a los grandes personajes del Partido Conservador, ganadores, primero de la “Guerra de Tres Años” (1857-1861) contra los Liberales encabezados por Benito Juárez, pero grandes perdedores tras la derrota del Segundo Imperio mexicano (1862-1867).

Especialmente, el autor hace un continuo esfuerzo de rescate, machacón y muy poco crítico de dos de los conservadores: Francisco Maximiliano de Habsburgo, segundo emperador de México y del general Miguel Miramón, quien llegó a la presidencia de la breve república conservadora a la tierna edad de 27 años y se distinguió como invicto jefe del ejército en aquella guerra.

Armando Fuentes Aguirre, el autor, consigue demostrar, repasando correspondencia y documentos diversos que Maximiliano era un hombre bien intencionado y, además, demuestra que tenía una ideología liberal incluso mas acendrada que la de Benito Juárez aunada a “mayor respeto a los principios democráticos y a las leyes” que la que tenía este.

Miramón, después de leer “La otra historia…”, queda retratado como un gran patriota, honesto, congruente, incólume, integérrimo y opuesto a toda intervención extranjera en los asuntos de México. Fuentes A. demuestra incluso que era un caballero respetuoso de sus enemigos y, además, un amoroso y tierno esposo y padre.

Todo ello está tan sólida y abundantemente respaldado (al final de esta escueta revisión colocaré algunas comprobaciones que hice en la maravillosa biblioteca de Internet) que, si no se tiene conocimiento sobre el motivo esencial de la sangrienta y radical escisión entre los mexicanos de aquel tiempo, Maximiliano, Miramón y sus correligionarios tendrían, de acuerdo al autor, que quedar colocados como “los buenos” de la historia y Benito Juárez, con algunos otros republicanos (señaladamente Melchor Ocampo), habrían de ocupar el rol de “malos” y traidores a la patria.

El autor nunca es tajante y a lo largo de todo el libro tiende a neutralizar cualquier juicio explícita y radicalmente condenatorio de Juárez, pero su selección de actos juaristas inevitablemente llevarían a un lector neutral a considerar al presidente indio como un absoluto traidor entregado totalmente a los intereses gringos, dispuesto incluso a sacrificar territorio y soberanía nacionales a cambio de mantenerse, mezquinamente, en el poder.

Efectivamente, es indiscutible que Juárez buscó y obtuvo el apoyo económico y militar de los norteamericanos y que firmó el infamante Tratado McLane-Ocampo que comprometía gravemente la soberanía e integridad del territorio nacional. Fuentes Aguirre menciona ese tratado y otras múltiples manifestaciones de sometimiento de Juárez a los norteamericanos a lo largo de toda la obra.

Resulta creíble que se trate de una mezquina traición a la patria cuando apenas un decenio atrás, los gringos nos habían expoliado el 55% del territorio y todavía aspiraban a mas (particularmente Sonora y Baja California).

Es cierta también la afirmación del autor de que los gringos intentaron negociar aquel tratado con los presidentes Ignacio Comonfort y Félix Zuloaga, conservadores, diseñadores de la Revolución de Tacubaya dirigida a abrogar la Constitución liberal de 1,857, y que ellos se negaron rotundamente por lo que reconocieron y apoyaron al gobierno de Juárez.

Leyendo “La otra historia…” Juárez resulta indefendible. Además el autor tiene razón al afirmar que incluso Justo Sierra, su principal panegirista, criticó la firma de dicho tratado. Tiene razón también al señalar que los cultivadores de la historia oficial, herederos de Juárez, escamotearon la publicación de información sobre esa actitud “entreguista” de Benito, considerada como “la mácula” –la mancha- del prócer.

Evidentemente Juárez y sus mas cercanos colaboradores tenían algún interés que consideraron mayor al de ceder soberanía a los gringos. Para Fuentes Aguirre ese interés no puede ser otro, lo expresa tibia pero incansablemente a lo largo de su obra, que interés personal por el poder.

Fuentes Aguirre no abunda en otro gran interés de Juárez: quitar los fueros a la iglesia católica, a la que consideraba, a mi juicio correctamente, responsable del atraso, pobreza e ignorancia de la mayor parte de la población. Hay muchos testimonios documentales sobre ello que a nuestro autor no interesaron
La gran escisión mexicana ocurrió por la determinación de los liberales ( representados principalmente por Lerdo de Tejada, Melchor Ocampo, Santos Degollado y el propio Juárez) de acabar con las prerrogativas y fueros de la Iglesia Católica. Todos ellos eran católicos pero, a la vez, profundamente enemigos del clericalismo y de su influencia nefasta en la vida nacional: nadie en el país tenía derecho a profesar otra religión. La iglesia poseía mas del 50% de los bienes raíces de la nación, las parroquias eran una especie de “sucursales bancarias” que controlaban la economía del país sin ningún control ni sujeción a autoridades civiles. Los curas podían ordenar el encarcelamiento de quien se les antojara. Uno de esos encarcelados, injusta y arbitrariamente, fue Benito Juárez, cuando apenas iniciaba el ejercicio de la abogacía en Oaxaca…etc…etc.
Juárez era un profundo admirador del sistema de gobierno gringo, de su liberalismo y tolerancia. Su biografía y tenaces e indomables luchas sociales hacen difícil caracterizarlo como un vulgar traidor a la patria.


La simpatía del autor por Maximiliano y por Miramón lo hace documentar decenas de veces, sus rasgos sensibles, amorosos, patrióticos. Revisa profusamente datos biográficos lindos de ambos personajes, sus sublimes enamoramientos. Las cualidades martirológicas -es mi apreciación- de sus parejas. Los sufrimientos indecibles que "Conchita" Lombardo y su esposo, Miramón, tuvieron que sufrir en el exilio, incluyendo la muerte de una bebita. La antipatía por Benito Juárez, en cambio, lo despersonaliza y envuelve de crueldad, rudeza, intransigencia y ausencia de afectos. En ningún momento de la obra, aparece Margarita Maza, esposa y gran amor de Juárez. Nunca menciona las penalidades familiares, incluída la muerte de 3 hijos, que dieron lugar a sentidísima correspondencia entre ellos.
Juárez, en la obra reseñada es, nada menos y nada mas que: "La Roca"

El clericalismo y, particularmente, los fueros de la iglesia católica eran el mayor enemigo del progreso que Juárez identificaba. La iglesia detentaba el mayor poder económico y político del país y se oponía radicalmente, financiando incluso a las fuerzas armadas conservadoras, a cualquier cambio en su status. Fuentes Aguirre lo reconoce en algún párrafo pero en muchos otros la justifica y alaba, por ejemplo, en la pag. 298 escribe:

“Se juzga con equivocada severidad al clero mexicano del siglo XIX cuando se le llama retardatario y se le acusa de haber hecho daño al país al oponerse a cualquier disposición –como las Leyes de Reforma- que afectase su poder…..Tal juicio es muy injusto. Al menos a la luz del criterio religioso, el clero mexicano del pasado siglo debería ser objeto de alabanza….”

Fuentes Aguirre llama a la continua intervención norteamericana en nuestros asuntos “El hilo negro” de nuestra historia. Pero hay otro al que no da importancia, yo le llamaría, “El hilo clerical”. Veamos un poco de la alabadísima, por el autor, figura de Miguel Miramón.

A los 28 años de edad, Miramón es elevado a Presidente de la República después del Golpe de Estado contra la constitución liberal. Fuentes Aguirre escribe (p. 98-99):

“Es conmovedora la sinceridad con que el joven Presidente se dirigió a los mexicanos en un manifiesto que hizo publicar el 12 de Julio de 1859”

A continuación, F.A. transcribe dicho documento. Yo, a mi vez, transcribo textualmente el último párrafo:

“Hoy he tomado mi partido: he formado un programa que estoy resuelto a llevar a cabo con toda la fuerza de mi voluntad…Ofrecí consagrar mi vida a restablecer el orden y las garantías. Parecería que en mi sentir no hay nada más que hacer. Pero no: sería una equivocación grosera desconocer un elemento poderoso que enardece la lucha…Protesto por mi honor el más alto respeto y la más segura garantía a los intereses de la Iglesia; protesto por mi honor que no seré yo quien mengüe en un solo centavo sus riquezas; protesto sostener vigorosamente sus prerrogativas y su independencia. Pero estoy resuelto a adoptar el camino más conforme con nuestras creencias y con los estatutos canónicos para aniquilar ese germen de discordia que alimentará siempre la guerra civil en la República, y cuento con ser secundado en mi propósito por el sentido recto e ilustrado del venerable clero mexicano…”

La opinión de Fuentes Aguirre sobre el manifiesto puede resumir una gran parte del libro:

“Con letras de oro debería escribirse esa proclama del joven Miramón. Se declaraba un reformador…(¡Carajo!....como nos podemos engañar!...nota mía)… Si Estados Unidos no hubiese metido la mano para apoyar el programa anticlerical propuesto por Juárez -¿Impuesto a Juárez?- (nota de FA), la reforma de Miramón le hubiera ahorrado a México mucha sangre y, sobre todo, se habría evitado que por haberle dado el triunfo a Juárez, los norteamericanos hubiesen quedado para siempre como factor de influencia en la vida política de nuestro país.”

¡Que difícil es no ser ingenuo cuando la simpatía y la antipatía dirigen un análisis!

Algún epílogo tendré que escribir…no se cuando







En vacaciones leí “La otra historia de México”, de Armando Fuentes Aguirre. Debí haber escrito sobre esa obra desde hace un mes y, con absoluta desverguenza y sin sentir la menor pena he de decir que, negado a tomar notas en aquel tiempo, enfrento ahora la imposibilidad de “Tomar a Troya” sin disciplina, método y sistema.

Leí a Oz, a Eco, a Siegel (un tipo que prometía, una integración neuro-psicoanalítica que resultó menos interesante y estimulante que analizar las prácticas sexuales de las hormigas “mantequeras”)…perdón…¿en que estaba?...ahhh…leí a esos tipos y a Fuentes Aguirre bajo saturación sanguínea y cerebral de tequila y cervezas “bohemia” y, colocado en tan placentero trance, mientras está activo, me ocurre que me siento “Funes el memorioso”. Creo que todo lo que leo queda bien etiquetado en mi archivo mental y que soy una especie de “Gugl” que traerá a la conciencia toda la información por el simple hecho de comandarle el título del libro al lóbulo prefrontal…repetidamente pico “enter” y…nada concreto viene a mi pantalla opaca… desmemoriada. Solo generalidades.

Vendrá a hacerle justicia a los detalles el que, evidentemente en estado etílico, doblé las esquinas de las páginas que me parecieron mas interesantes. Revisaré y escribiré sobre ello.

Por ahora, diré que me pareció altamente criticable en “La otra historia”, la tercermundista costumbre de nuestros escritores de no documentar bibliográficamente lo que afirman sobre acontecimientos históricos y que la justificación de Fuentes Aguirre en el prólogo, con la que pretende subsanar la indolencia y falta de rigor, me parece una reverenda “mamada”. Ahí dice que no coloca las citas bibliográficas porque no pretende hacer un libro de historia “sino de divulgación”….¡Hágame usted el refavrón cabor! (Fuentes Aguirre dixit)

Seguiré

14 comentarios:

Lully dijo...

Desde mi blog: Reflexiones al desnudo
Pues creo que para la posteridad,las futuras generaciones tendrán muy buena documentación a través de internet.

Te dejo besitos amistosos desde Colombia!

W dijo...

Imposible opinar mi Doc....

Libro no leído....

Cerebro vacío....

Ahí si me haces el favorcito de preparame un resumen, se te agradecería.....

NOTA : resumen básico y sin parafernalia (no tengo materia gris para procesarlo de otra manera)

No pongo bibliografía porque esto es puritita divulgación..... de mi incapacidad mental...

Jajajaja

Besos

el esposo de mi esposa (TheJab) dijo...

Tampoco dice quién le cuenta los chistes.

Por mi parte, ya pedí a uno de mis jefes que me cite tal día aunque no me pague...

http://www.cibeles.com.mx/evento.ssp?type=impacto&id=50

Donbeto dijo...

Gracias, Lully, por la visita y el comentario.
El internet es, a mi ver, divino y diabólico en cuanto a la enorme cantidad de documentos. Me maravilla, por ejemplo, que si alguien quisiera erotizarse con algún texto "cachondo" y evocador que, además, incluya buena escritura e inteligencia, se le abrirían cientos de posibilidades, entre ellas, por supuesto, la tuya.
Pero es diabólico por lo mismo. Casi podría llamarle "la censura de la abundancia" ó "la parálisis de los hipertextos". Imposible de procesar y personalizar. Hay cientos de "Lullys" y de "donbetos" que, por mas atraídos "por las gotitas de sudor de corren por mi piel" ó por el gusto por peculiares historias (Juárez, etc), seremos, necesariamente, anarquistas desapegados. Nadie concreto nunca, por acá, nos comandará ni nos unirá....
Carajo... me descosí.
Te envío un abrazo algorítmicamente sensual

Donbeto dijo...

Conseguiré "pay" de atún, querida W, principalmente para mí porque estoy bastante "desplopeado"
Había decidido "postiar" tal como mi fluctuante interés me dictara pero iniciaré con un vistazo general. Trataré de evitar la parafernalia pero, como ella me ayuda a engañar ingenuo(a)s con la finalidd de que crean que soy intelectual, no se si me despersonalice..
¿incapacidad mental?...ni cuando duermes
Abrazo anencéfalo

Alguna vez, Joel, le oí de propia voz a "Catón" que los chistes se los contaba "Don Abundio", un campesino de Arteaga, Coah, pero yo creo que los recopila en alguna cantina-sala de masajes...
Mas tarde seguiré el vínculo que dejaste para ver si entiendo la segunda parte de tu comentario.
Saludos juarenses

Donbeto dijo...

Conseguiré "pay" de atún, querida W, principalmente para mí porque estoy bastante "desplopeado"
Había decidido "postiar" tal como mi fluctuante interés me dictara pero iniciaré con un vistazo general. Trataré de evitar la parafernalia pero, como ella me ayuda a engañar ingenuo(a)s con la finalidd de que crean que soy intelectual, no se si me despersonalice..
¿incapacidad mental?...ni cuando duermes
Abrazo anencéfalo

Alguna vez, Joel, le oí de propia voz a "Catón" que los chistes se los contaba "Don Abundio", un campesino de Arteaga, Coah, pero yo creo que los recopila en alguna cantina-sala de masajes...
Mas tarde seguiré el vínculo que dejaste para ver si entiendo la segunda parte de tu comentario.
Saludos juarenses

Antonio dijo...

Sí, algunos autores de divulgación llenan sus libros de referencias, como Penrose, Ferris o Dawkins. Otros, como Hawkings las omiten por completo, pero en ese caso las referencias están insinuadas ("...en 1956, Gamow publicó un artículo en el que afirmaba...")en el mismo texto o como notas al pie de página. Dawkins en su "The God Delusion" recurre a las referencias en url, haciendo interesante la lectura junto a una computadora.

La verdad es que el Catón saltillense es un tipo simpático que cuenta buenos chistes y repite demasiadas anécdotas, pero que al ponerse serio no logra salir del lugar común. Espero leer tus comentarios porque el libro lo he visto en varios lugares y nunca se me ha antojado. Ojalá cambie yo de opinión.

Un Abrazo.

Donbeto dijo...

Tengo a "Catón" en buena estima.
En mi infancia, a mi pueblo (a unos 50 kms de Mty) solo llegaba, los domingos, el periódico "El Porvenir", en ese tiempo el más respetado y vendido de los diarios en la región. Mi padre, autoridad aparente (con la complicidad de la verdadera autoridad: mi madre).
Leer la prensa era un asunto serio en casa. Pero, de pronto, algo cambió. El viejo llegaba a cierta porción del diario y sonreía ó reía abiertamente. Desarrolló adicción a esa sección y yo empecé a leerla, era "De política y cosas peores", en la que Fuentes Aguirre ensayó la fórmula que mantiene hasta ahora: combinación de chistes entre los que intercala una breve, casi siempre directa, crítica política. El tipo debió ser jovencísimo por entonces.
Habiéndolo seguido por tanto tiempo, habiéndolo escuchado en varias de sus conferencias y "Talk Shows" tengo la arraigada convicción de que el tipo es culto, erudito y, además, agradeciblemente entretenido. A lo largo del tiempo he podido constatar que sus afirmaciones sobre eventos históricos, retadoras de las versiones monocromáticas, tienen sustento documental. La informalidad de su columna y de sus conferencias por supuesto que no exigen rigor bibliográfico pero un libro de 714 páginas, con tema centralmente histórico, lleno de citas pretendidamente textuales, y que pretende enriquecer el conocimiento de nuestra historia atacando la versión maniquea del priato y de los usufructuadores de carroña histórica fosilizada tanto en la derecha como en la izquierda, se desmerece y pierde seriedad y contundencia cuando, implícitamente, su autor no deslinda con claridad su voz de la de los muertos... Lo califiqué de indolente en el "post" pero ahora agregaré otra posibilidad: un narcisismo devaluador de los lectores.
Como digo allá, el asunto está generalizado entre nuestros escritores. Carlos Monsiváis muestra el mismo defecto que "Catón", incluso agravado por su militancia hormono-izquierdista, en su libro sobre los liberales del siglo XIX mexicano "La herencia oculta", que leí hace tiempo y en el que me impresionó la selección (no bibliografiada) de material estrictamente positivo sobre Benito Juárez.
Al menos en ese sentido F.A. es capaz de señalar virtudes y defectos
Por último....-¡ya me acecha mi paciente obsesivo en la sala de espera!- el otro gran defecto del libro de Catón es lo repetitivo. Se pretende justificar al señalar que es recopilación de artículos periodísticos pero....para eso hay editores.
Adioos

Antonio dijo...

"...Carlos Monsiváis muestra el mismo defecto que "Catón", incluso agravado por su militancia hormono-izquierdista, en su libro sobre los liberales del siglo XIX mexicano "La herencia oculta", que leí hace tiempo y en el que me impresionó la selección (no bibliografiada) de material estrictamente positivo sobre Benito Juárez."

Y si lo comparas con Dan Brown o con Martín Moreno, Fuentes Aguirre resulta excelso. Ahora me parece que conviene hacer a un lado a los hombres de paja que se desmoronan con un soplido ya que no resulta divertido pelear contra ellos ¿Qué hay del texto?

Un Abrazo

Donbeto dijo...

Algo retrasado, temporal y mentalmente, trataré de reconectarme con el texto sobre el que inquieres, en el próximo "post". Confieso que de las mas de 700 páginas debo haberme saltado, con solamente una ojeada veloz, alrededor de doscientas pero, efectivamente, comparado con Francisco Martín Moreno, F.A. es excelso, al menos si el que yo haya cerrado "México mutilado" despues de unas 30 páginas y no lo retomara nunca mas, Fuera un criterio para hacer esos juicios.
El tipo, (M.M) es bastante popular y me parece una lástima.
a Dan Brown lo conozco de oídas solamente y no ha despertado suficiente interés en mí como para leerlo.
Espero postear mañana
Abrazo afectuoso para tí

dull dijo...

Mi amigo, como ya sabras ando un poco divorciado de todo tipo de nacionalismo ultimamente, de manera mamona los terruños se me hacen pequeños ultimamente y mi mirada se distrae con lugares imaginarios y utópicos, por lo que no podria opinar cabalmente por el momento sobre tu lectura recomendada, la cual te agradezco

Por otro lado Catón nunca me ha gustado,sus mandibulas me parecen que succionan demasiado, lo suficientes para trozar materiales blandos.

Espero terminar de sacurdirme pronto las migajas de abulia y desazón que quedaron sobre la camisa.

Eso si, el abrazo que te mando si es sazonado.

Donbeto dijo...

Fe deRatas:
Me gusta y comparto bastante la postura anticlerical de MM

Donbeto dijo...

Tocayo querido:
Dios, quien probablemente sea el ADN, me acba de enviar una señal inconfundible de que nuestras almas están unidas por un vínculo sazonado por la gemelareidad y el amor.
Tenía días de no entrar por acá, le contesté a mi querido Toño, "postié" la fe derratas y, alas! aparece tu muy bienvenido comentario...gusto grande me da
Fíjate que yo tengo un interés medio enfermizo en nuestras características como pueblo. No lo puedo evitar...me apasiona, me vivifica, me exaspera, me excita, me despierta toda la gama de emociones, me pone en contacto todas nuestras secreciones y excreciones culturales, las sublimes y las enmierdadas y, po's que le voy a hacer! me resulta entrañable todo ello.
Creo que las "terruñescas" historias de nuestra cultura pueden darnos alguna luz sobre la "Quasimodesca" forma de vida en la cotidianidad.
Si, al final, me demuestro que no somos mexicanos sino simples y complejos humanos me da mucho gusto.
Tu mirada, querido Dull, tiene esa cualidad que envidio por no poseerla, ver mas allá de los pedazos de concreta realidad. Por eso te leo.
Catón, para mi, es divertido aunque no tiene la profundidad que lo haría "escritor analítico"
Las migajas de desazón y abulia yo acostumbro recogerlas una por una, mojando ligeramente un dedo con saliva, pegándolas ahí y llevándomelas a la boca para sentirlas lo mas plenamente que se pueda... luego las extraño.
Bienvenida tu sazón y tu desazón

Anónimo dijo...

Desde mi perspectiva, este libro tiene como propósito fundamental el generar un contrapeso respecto a la leyenda del Benemérito y el halo de santidad con el que todos lo hemos asociado desde nuestros primeros años escolares y del que tanta literatura se ha hecho. Por supuesto que el libro es de divulgación y como tal debe de considerarse; no hay que verlo como un análisis historiográfico, inclusive contiene una gran cantidad de erratas en cuanto a fechas, nombres y lugares. En el prólogo se advierte sobre la falta de referencias, sin embargo, existen algunas, sobre todo relacionadas con la serie de volúmenes de "México a través de los Siglos". Me parece que los mexicanos que no somos asiduos a la lectura y que tenemos la cabeza llena de estereotipos generados por los historiadores del bando ganador, debemos leerlo para aclarar algunas percepciones cargadas de vicios y omisiones, sobre todo porque el estilo con el que está escrito este volúmen, es muy dinámico y ligero